Músicos influyentes. Tim Hecker

| 28 octubre, 2013

 

fnacComo diría un amigo, lo que hace Tim Hecker desde hace años es “música para abrirse las venas“. Comenzó grabando como Jetone, alias no tan conocido, y posiblemente sea uno de los músicos de electrónica ambiental más importantes de los últimos lustros, con permiso de FenneszWilliam BasinskiAidan Baker (junto a Hecker grabó  ”Fantasma Parastasie“), o los también buscadores de lo bello Star of the Lid (compañeros de sello discográfico). Si en su búsqueda de contextos abstractos, estos músicos navegaban en los años noventa de la mano de la frialdad (Biosphere) hacia el  cenit de lo matemático como armazón sonoro (Oval) y como estética dominante, ya a finales de esa década, algunos se reciclaron dando un nuevo aire y un contrapeso sentimental. Este es el caso del austriaco Fennesz, cada vez más almibarado lamentablemente, o de Tim Hecker, que siempre ha aportado dignos trabajos musicales.

Hecker como tantos otros, que bien podría haber nacido en Viena, busca estados alterados, o por lo menos eso consigue producir en muchos cuando escuchamos sus collages sonoros ambientales, etéreos,  pero sin que imperen sus labradas melodías subterráneas. La estructura paisajística de su obra es lo principal. Ha grabado en algunos de los más exquisitos sellos de electrónica (de esa que cambian crean nuevas corrientes y modifican el rumbo de la experimentación). Solo cito a los experimentales Mille Plateaux y Alien 8, al preciosista sello Kranky y al descomunal Staalplaat.

El de Vancouver acaba de grabar un nuevo trabajo titulado “Virgins” y tras una primera escucha, lo primero que se me ha pasado por la cabeza es la inercia a contracorriente de este músico que, en vez de apagarse como una estrella roja, aumenta el pulsar, la radiación intensa de su mensaje. Drones, feedback metálicos casados con instrumentos de viento, pianos post-post new age, crujidos acuáticos no ya de mares muertos sino de océanos con fosas abisales, son algunas de las metáforas  que perciben nuestros tímpanos y nuestros cerebros al escuchar atentamente su nuevo album, porque este “Virgins” es una auténtica fosa de las marianas. Los barcos a la deriva deberían estar sonorizados con esta música, estoy seguro que los delfines les guiarían.

 

¿Este es un punto de no retorno para Tim Hecker? Posiblemente sí, porque la intensidad cualitativa de su última propuesta puede que no le permita retroceder hacia sonidos más microscópicos, sencillos y preciosistas de sus antiguos discos. La carga de profundidad de esta obra podremos comprobarla dentro de unos años. Pasará a ser reconocido como uno de los mejores discos de la década, tiempo al tiempo.

Creo sinceramente que es sin duda su mejor trabajo. ¿Por qué? Por su rotundidad, por su fuerza y claridad de ideas. Contiene instrumentación diferente, fracturas estéticas nuevas con más unidad de principio a fin, y que desde unos inicios impactantes en los primeros instantes  ya percibimos que los sonidos crecen inexorablemente hasta romper barreras que nunca se atrevió a cuestionar. Sus sonidos ya no son tan turbios y pantanosos pues no necesita ocultar con deformaciones sus atmósferas. Estamos ante sonidos mucho mejor  pulimentados, que embriagarán a más de uno. ¿Madurez? Ni idea.

Si Tim Hecker era sinónimo de bella melancolía y bucolismo a raudales, ahora, tras escuchar su nuevo disco, podemos sentir  inquietud, viveza, fisicidad, complejidad detallista y visceralidad controlada. El nuevo universo de Hecker me gusta más, porque es lo más cercano a mi visión de lo que debe ser la manipulación de sonidos y atmósferas dentro de lo que se conoce como ambient-drone y similares etiquetas.  Incluso tal vez sea el mejor ejemplo para este 2013 de cómo un músico puede reinventarse a sí mismo, a partir de los mismos componentes técnicos subyacentes.

Solo les pido que tengan cuidado, no sea que se ahoguen en este burbujeante baño de sonoridades reverberantes con melodías indelebles que suscitan nuevas escuchas de estos sonidos no tan evidentes.  El proceso de transformación continua de este músico se refleja en uno de los mejores comienzos que he escuchado en mucho tiempo (“Prism” y “Virginal“). Se nota que ha trabajado con músicos en vivo, durante el proceso de grabación, y tal vez haya que felicitar (parte de culpa tendrá) al ingeniero y compositor Valgeir Sigurossson (BjorkSigur Rós), o Ben Frost, que han conseguido del bueno de Hecker que se transforme definitivamente para grabar el que sea posiblemente su disco más audaz, impresionante y definitivo.  Bienvenidos al nuevo mundo de Tim Hecker.

 

Sergio Sánchez | FNAC

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Categoría: Opinión, Sergio Sánchez

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